El nuevo equipo de la F1, Brawn GP nos presenta un caso de
patrocinio deportivo digno de análsis. Brawn GP es el nombre que ha adoptado la antigua escudería Honda, tras quedarse sin fondos y estar a punto de abandonar la competición. El abandono de sus patrocinadores fue uno de los principales motivos por los que Honda tuvo que tirar la toalla.
Ross Brawn, ante la ausencia de ningún otro comprador, compró la escudería por el precio simbólico de una libra esterlina y se hizo cargo de los gastos que acarrearía a partir de ese momento. La nueva escudería adoptó el nombre del comprador y ahora se denomina
Brawn GP, como los aficionados de la F1 sabemos.
Los primeros monoplazas de F1 son los más limpios de toda la competición, ya que aún no han conseguido suficientese
patrocinadores que aporten fondos a cambio de estampar sus logos en la carrocería o en los cascos. Esta semana, la escudería ha obtenido las primeras ofertas de empresas ofreciendo sus
patrocinios. Ray-Ban, la conocida firma de gafas, aportará la cuantía anual de 400.000 euros a cambio de que su logotipo se pueda ver en los cascos de los dos pilotos. Por otro lado, Virgin empezó apostando por la escudería y parece ser que seguirá vinculada. MIG Investments y un banco suizo también han mostrado su interés.
¿Qué reflexiones podemos extraer de este caso práctico de patrocinio?
1.Los
valores de liderazgo y éxito cobran especial importancia en el
patrocinio deportivo. Unir la imagen de la empresa a un deportista/equipo ganador es siempre atractivo. Invertir teniendo en cuenta este factor tiene beneficios en dos sentidos: la imagen queda vinculada a "ser los mejores" y la visibilidad de un deportista/equipo de éxito es mayor y también lo será, por tanto, la difusión.
2.Mientras que en el caso de las ONL, las empresas privadas tan solo contribuyen en un pequeño porcentaje a la financiación de las mismas, en el caso del patrocinio deportivo, la
dependencia de los patrocinadores es muy elevada.