Joaquim Borras, ISS Facility
Joaquim Borràs tiene claro que, en tiempos de crisis, la RSE es aún más necesaria, sobre todo, la que tiene que ver con los empelados. ¿Puede que tengas que reducir algunas particas presupuestarias, pero las de personal no las puedes tocar¿, afirma. Y es que para el presidente ejecutivo de ISS Facility Services, ingresos, clientes y empleados van de la mano y ninguno puede sobrevivir sin los otros dos. ¿Un trabajador contento ayudará a que la empresa vaya mejor¿, apunta Borràs. De hecho, buena parte de la RSE de ISS es fundamentalmente interna, ¿con el objetivo de que los 30.000 empleados vean que somos una empresa que se preocupa por la gente¿. El medio ambiente y la acción social también están entre sus prioridades. Joaquim Borràs, licenciado en Ciencias Empresariales por ESADE, nos explica cómo gestionan la comunicación y la RSE en su empresa. ¿Cuál ha sido la evolución de ISS en España desde su inicios hasta ahora y cuál es la situación actual?
Empezamos en 1998. En abril de 1999 compramos la primera compañía en Tudela y en julio otra en Barcelona llamada Neca. Precisamente, la RSC de ISS empezó con esta adquisición, porque Neca ya contaba con tres centros especiales de empleo. Este aspecto lo hemos potenciado: ahora contamos con 16 centros especiales de empleo en los que trabajan 900 personas con discapacidad, lo que supera en 300 lo exigido por la ley. En 2004 compramos Única, una empresa de limpieza que era más grande que la nuestra. Pasamos de ser una mediana empresa a ser una grande y cubrimos todo el país. Todo el mundo esperaba una integración complicada y es prácticamente la mejor que hemos tenido. Aprendí una lección muy simple: que cuando la gente tiene ganas, se integra mucho más fácilmente.
A medida que hemos ido absorbiendo empresas nos hemos ido diversificando: integrando control de palas, jardinería, mantenimiento y catering. Tenemos todos los servicios que hacen posible que en un edificio se viva cómodamente y la gente pueda dedicarse de forma eficiente a su trabajo principal. Ésta la misión de la empresa. Todo ello con respeto por los aspectos humanos, familiares y flexibilidad, para que la gente trabajae a gusto; fomentando la protección medioambiental; con seriedad en la gestión; sin engañar y cumpliendo con la ley de forma honesta y respetuosa. En varios de los sectores donde operamos son bastante habituales las prácticas irregulares como el dinero negro y pagar las horas extras sin el IRPF, lo qu hace que tengamos menos rentabilidad que otras empresas. Así, si compramos una empresa que tiene un 6% de rentabilidad, al cabo de un mes tiene un 5% simplemente por cumplir con la legalidad vigente.
En España ISS está formada por un conglomerado de más de 40 empresas adquiridas. ¿Cómo se ha conseguido crear una cultura y unos valores corporativos colectivos que procedían de diferentes filosofías?
Los estudios sobre adquisiciones dicen que el 50% de éstas fallan. La clave de nuestro éxito es que los valores de la multinacional ―honestidad y responsabilidad― son realmente válidos y humanamente todo el mundo los aprecia. Además, son valores que cumplimos. Tenemos unos procedimientos de estandarización para evitar la injusticia. Hay unos pactos salariales claros y todo el mundo sabe como ganará su incentivo.
También ha influido mucho el hecho de que hemos respetado a la gente en los procesos de adquisición. Si nos hemos visto obligados a hacer un despido por una duplicidad, no hemos echado directamente al empleado de la empresa comprada sino que hemos llevado a cabo un proceso de selección profesional para escoger a la persona que valía más para esa función.
Asimismo, hemos aplicado una política basada en dar confianza al empleado. Éste, al ser más autónomo, tiene una mayor capacidad de creación. Así, nacimos en el sector de la limpieza, que era considerado ¿cutre¿, y nos hemos convertido en el ¿Benetton¿ de la limpieza.
¿Cuáles son los resultados tanto tangibles como intangibles de la sistematización de todo este proceso de RSE?
Si inviertes en tus empleados, pagándoles bien, siendo justo, dándoles poder para que desarrollen su creatividad, dándoles flexibilidad para que tengan mejores horarios, formación, etc.; acabas ofreciendo un mejor servicio porque el trabajador se encuentra más a gusto y es más productivo. Ante un mejor servicio, los clientes son más fieles. El resultado es un mayor crecimiento. Entonces vale la pena invertir en la gente al final, me interesan los empleados y los clientes tanto como los ingresos, porque no hay ninguno de estos aspectos que funcione bien sin los otros dos.
Hay empresas que hacen acciones de RSC hacia fuera, en según qué casos las puedo entender, pero nosotros, que tenemos tanta gente, activamos la RSC hacia dentro.
Hace un año que hablo de RSC. A mí me invitaban a hablar del tema y yo no quería porque pensaba que era un asunto interno que no tenía por qué explicar fuera. En una ocasión, al negarme a hablar del asunto en Radio Intereconomía, el periodista me dijo que hacía muy mal, porque difundiendo buenas prácticas puedes ayudar a que otras empresas integren la RSC. Ahora sí que hablo de ello.
Buena parte de nuestra política de RSC es fundamentalmente interna, con el objetivo de que nuestros 30.000 empleados vean que somos una empresa que se preocupa por la gente, que los involucramos. Hemos creado la Fundación Una Sonrisa Más, que ayuda al desarrollo de puestos de trabajo en microempresas de países en vías de desarrollo como Ecuador y Perú. Hay casi 2000 personas que donan los céntimos de redondeo de su nómina para ayudar a la Fundación.
¿Cómo habéis logrado el apoyo de los sindicatos en el seno de la Fundación Una Sonrisa Más?
El objetivo inicial de la Fundación era ayudar a Ecuador ―el Estado de dodne proceden la mayor parte de nuestros trabajadores extranjeros (un 20% de la plantilla foránea)― para que, aunque sea muy indirectamente, vaya un poco mejor ese país y tenga que venir menos gente. Ante este razonamiento, CCOO y UGT aceptaron formar parte de la entidad. Son patrones de la Fundación desde sus comienzos y se mantienen porque los tratamos decentemente, ya que todas la actuaciones son consensuadas con ellos. Esto también ha sido posible porque cada vez que hemos comprado una compañía, al día siguiente me he reunid con el comité de empresa. De esta manera, me he preocupado porque los trabajadores supieran de primera mano todo lo que íbamos a hacer. Nosotros de vivimos de ellos, no podemos darles la espalda. Desde el segundo año que hicimos una convención de empresa, invitamos a los sindicatos para conocernos mutuamente.
Se habla de que la RSE se tiene que extender a la cadena de proveedores ¿Para ISS tiene la RSE un valor añadido de cara a conseguir la cuenta de un cliente o todavía no influye demasiado?
Un poco puede ayudar. Por ejemplo, nosotros ayudamos a cumplir la LISMI y en algunos casos concretos te contratan por ese motivo. En cualquier caso, considero que el marketing social es falso, llega un momento que no sabes si lo haces para vender o porque crees que es importante. A la empresa socialmente responsable que utiliza de forma interna todos estos conceptos de valor, no le hace falta venderlos. Será una empresa más productiva y venderá lo mismo más barato. Una empresa especialmente responsable con su propia gente, te costará menos y ofrecerá mejores servicios.
¿Cuáles son los objetivos y retos de futuro de ISS a medio plazo en el ámbito de RSE y cómo se pueden conseguir?
No estoy contento con el nivel de satisfacción de nuestra gente de estructura y, por tanto, me gustaría mejorarlo. Los resultados de las encuestas no han sido todo lo buenos que a nosotros nos hubiera gustado.
Otro aspecto que me gustaría mejorar es el diálogo con los trabajadores que están haciendo el servicio en la calle. Son el grueso de nuestra plantilla. Pensamos en hacer encuestas y escuchar sus demandas. En definitiva, me gustaría cubrir más necesidades de los empleados. No por que sea una buena persona sino porque la gente que está satisfecha trabaja más agusto y crea más valor para la empresa.